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En el desarrollo de la tecnología, en la satisfacción de las necesidades del entorno social y la resolución de la problemática del estado de Chiapas, se debe tener considerada la propiedad intelectual, además de su comercialización mediante la consultoría, patente o el licenciamiento.

 

Esta parte, había sido desentendida por la UNACH por lo que una de las funciones que realizaba la Dirección de Desarrollo Tecnológico era identificar los resultados de las investigaciónes o actividades que realicen los unachenses que sean susceptibles de protección de propiedad intelectual, proporcionando asesoría y apoyo a los universitarios en los trámites para el ingreso a la instancia correspondiente.

 

En el segundo trimestre del 2015, La Coordinación General de Innovación absorbe a la Dirección de Desarrollo Tecnológico, es así que ahora la CGI continua con el trabajo que realizaba la DDT.

 

“La propiedad intelectual se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio”. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. 

 

En sus 40 años, la Universidad ha avanzado poco en este rubro, se han dado destellos de transferencia de tecnología a través de capacitaciones a productores en el área agropecuaria y biotecnológica.

 

La primera y única patente fue la registrada en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) con número MX1234B, que otorgó la concesión del “Cilindro Cocedor de Soya” bajo Modelo de Utilidad a su inventor, Ing. Alfredo Tavernier Escobar, profesor de la Facultad de Ciencias Agrícolas, el 30 de agosto de 2004.

 

En los siguientes años, durante la gestión del rector Dr. Ángel René Estrada Arévalo, a nombre de la UNACH se presentaron tres solicitudes de patente ante el IMPI, una en el año 2008 y dos en el año 2010 de los Doctores Orlando López Báez y Sandra Isabel Ramírez González y del Ing. Omar González Mejía.